martes, 9 de octubre de 2012

Apuntes sobre la coyuntura

y la posibilidad de construir una corriente militante de la izquierda clasista
Por Alejando Cámac


El triunfo bolivariano y la rosada. 

El triunfo Chávez en Venezuela ha dado el primer respiro a un gobierno jaqueado por semanas de reveces políticos. La derecha argentina, se alineó incondicionalmente con el candidato escuálido Capriles a través de sus corresposales como Gabriela Miche(le)tti y, subidos al caballo del relato lanatezco, pretendieron a jugar a nivel regional su competencia contra el kirchnerismo perdiendo claramente. Por otro lado, el abrazo discursivo entre Cristina y el triunfante Hugo Chávez, expresa tanto un apoyo mutuo para sus conflictos internos, como una mayor sintonía entre ambos frente al escenario que se viene con las elecciones de la Casa Blanca. Es que a diferencia de otros momentos donde Néstor tenía que ubicarse como un contenedor del bolivariano (momento máximo de la diplomacia de puerto madero) frente a la amenaza de un conflicto con Colombia, ahora ambos coinciden en apostar abiertamente como amigos del candidato demócrata y mostrarse, más que como beligerantes por una mayor soberanía regional, como los mejores garantes de la estabilidad política y financiera de una región que no entra en la gramática pasiva de la crisis de hegemonía norteamericana (como demostraron las jornadas revolucionarias que la sacudieron la década pasada), y a la que sería mejor tener contenida para buscar negocios (Chevron/YPY) que convertirla en un nuevo centro de inestabilidad.

Despúes de todo “más allá de los principios”, para el imperialismo tampoco es conveniente una ofensiva restauracionista prematura que cause un desorden metropolitano de magnitudes impredecibles, en un país donde el régimen ha sido trastocado profundamente y -a diferencia de la penitente curia de Lugo- el chavismo no aceptaría pasivamente pasar a ser una minoría parlamentaria. Sólo iletrados en la política internacional como Lanata podían pensar que una (contra)revolución colorida en la región puede empezar por Venezuela. Más aún cuando la “centro-derecha” latinoamericana no goza de buena salud, como demuestra la crisis de Piñera frente a las protestas estudiantiles.

En el tablero de la política internacional, el nacionalismo burgués de Chavez y los decálogos del socialismo del Siglo XIX (que en la década pasada el imperialismo sólo podía identificar como parte del “eje del mal” o un populismo execrable) hoy -con Europa convulsionada por protestas y huelgas masivas, y una primavera árabe cuyas brasas no se lograr apagar (ver hola de huelgas en Egipto)- se han convertido en una útil referencia para darle mística y color a un frío a un Mélenchon o un corredor de bolsa como Tsiripas, que vienen jugando un rol fundamental en la pasivización y el encuadramiento parlamentario de las resistencias contra los ajustes.

Lo que no cabe dudas, es que como dijo Atilio Borón, el candidato de la administración demócrata de EEUU para éstas elecciones era Capriles. ¿Por qué entonces Chávez declara que "si fuera estadounidense votaría a Obama”? ¿Será qué es más favorable una administración intervencionista como la de H.Clinton que jugó dos movimientos estratégicos agresivos contra el chavismo e Itamaratí en la región (Honduras-Paraguay), que una administración aislacionista como la preconizada por los republicanos? No, es por que la opción estratégica que están tomando estos gobiernos no es hacia la confrontación por ampliar la soberanía frente a los monopolios norteamericanos o el dólar (como aclaró Cristina en Hardvard). Sino en aprovechar su relación con las masas, para presentarse como garantes de la estabilidad de una región sumida en las estimaciones sobre cuando llegarán los pulsos del comercio internacional que anuncien el fin de los buenos precios para las materias primas que  implicaría un aterrizaje chino, en un mundo que no se parece mucho al del 2009, como señala Juan Chingo acá.

El kircnerismo busca ahora, y coyunturalmente, explotar este viento unasur para remontar la moral de su desordenada tropa y recuperar la iniciativa política para llegar mejor al calendario friccional que se presenta hasta fin de año con el 8N y el 7D, pero para ello debe cerrar el desorden de su propia tropa.

Cacerolas, gendarmes y secuestros.

El 13S había creado una incertidumbre generalizada sobre el rumbo que tomaría el gobierno nacional frente al surgimiento de una oposición social por derecha, para los k “la marcha del odio”, basada en las aspiraciones corporativas (dólar, y seguridad) y republicanas (límites al uso discrecional del poder presidencial) de la clase media plena y alta. Mientras que Cristina intentaba resolver su gobernabilidad con éxitos diplomáticos en el exterior (tribunas de honor en EEUU, negociaciones con Irán, permanencia del reclamo de Malvinas, diatribas contra las provocaciones del FMI) apoyada por los buenos números de sus deberes con los acreedores de los Bonos que pagó con los millones de dólares arrancados del sudor de los trabajadores; el nuevo foco desestabilizador se amotinó en el propio riñón de las fuerzas del orden kirchnerista. Fernando y Juan, ya han puesto todos los límites que se le pueden poner a las impresiones que nos puede generar un fenómeno semejante. Octavio, Eduardo y Paula le dieron una verdadera lección argumentativa a la turba de oportunistas del progresismo y la izquierda que corrieron a batir sus pañuelos al edificio Centinela y Jesús María.

Al problema estratégico de la ruptura de la cadena de mando, que aún resta ver cómo el kirchnerismo se juega a saldar; se le presenta un efecto más inmediato que es el desmoronamiento de la moral de mando e intimidación de la única guardia móvil y de despliegue rápido con la que contaba el poder real kircherista, y que viene usando para contener los reclamos obreros y reordenar los lugares donde las policías han hecho desastres; y será imposible de predecir cómo actuará en adelante en un país, donde no tener una fuerza propia de lealtad probada, te lleva a que la federal y la metropolitana que arrojen un Indoamericano, un Formosa, o algo realmente serio: un “cinturón sur” bajo control federal y bonaerense. El secuestro de Severo, no hace más que enturbiar el panorama, con la demostración de que las bandas “con capacidad operativa” (la suficiente para no sólo ser patota, sino también capaz de hacer desaparecer y aparecer un testigo clave sin que haya un solo detenido ¡ni buscado! hasta el momento) no sólo son un recurso de los genocidas resentidos por los juicios, sino también por sectores con los que el gobierno viene entramando el armado de la CGT-Balcarce. Es una combinación explosiva, para un gobierno que sabe muy bien que una cosa es una escalada mediática contra Clarín y otra muy distinta es que empiecen a caer muertos.

La guardia móvil del gobierno, en la que Cristina había depositado la confianza para llevar adelante importantes operaciones de estado como el Proyecto X, y confiar las más difíciles operaciones ha traicionado irreparablemente la lealtad del gobierno. El intento de Verbitsky de mostrarlo como un malestar económico hábilmente pergeñado por un estudio de abogados y la cúpula aristocrática de la fuerza; no es más que la congoja de quién más intentó evitar este escenario, advirtiendo a Cristina que el espionaje y las labores ilegales de la Gendarmería, le iban a dar a ésta un peligros "juego propio". En el río revuelto, es aún muy prematuro arriesgar más hipótesis sobre cómo intentará rearmarse el kirchnerismo para no quedar como un grupo rehén, preso de la voluntad del corporativismo militar o el gatillo fácil de los comisarios.

El calendario político de los medios 

El gobierno lanzó el 7D como una jornada contra Clarín donde nadie sabe que hará fácticamente, lo cierto es que hasta ahora éste grupo tampoco ha logrado victimizarse como le gustaría. Los caceroleros autoconvocados están planificando otra gran intervención para el 8N. Con el triunfo bolivariano, algunos creen que el kirchnerismo intentará adelantárseles con un acto para el segundo aniversario de la muerte de Nestor. ¿Qué puede salir de todo esto?

Desde la misma muerte de Néstor, donde una multitud anónima circuló por la capilla ardiente y los resentimientos de la 125 quedaron en el pasado, con la recuperación económica a vistas del remezón del 2008/2009 y una ilusión de progreso reverdecida: importantes sectores de la clase media, tanto de la ciudad como del campo (!) reorientaron su voto hacia el kirchnerismo como garante de su consumo alocado y su acumulación en autos y apartamentos. Una creciente aplicación de la sintonía fina sobre el consumo de las clases medias de la ciudad, ha tenido un efecto político similar al de la “restitución del impuesto a la sal” de Luis Bonaparte con su base campesina, Clarín ha sido la pluma de Barrot con sus titulares, pero no más que la pluma. El kirchnerismo, y particularmente el cristinismo, también se apoyó sobre la ilusión de que el modelo iba acompañado del progreso económico de las clase medias, de la libre acumulación de bienes y dólares para la plebe urbana “bien vestida”, su creciente cercenamiento: primero con la inflación, luego con bajo piso para el “impuestos a las ganancias” y finalmente con cepos la compra de dólares y el ingreso de importaciones de ciertas gamas de productos (para poder pagar el Bodem y mantener el superávit comercial), crearon una disidencia por derecha anti-intervencionista y anti-asistencialista, que no es sin embargo la única. Las diatribas del kirchnerismo contra los caceroleros, pretenden ignorar que encuentran allí un sector importante de “su 54%”. El ejemplo mendocino de esto, lo señalamos con Nico el post anterior.

La estrategia "bonapartista" de Cristina para mostrarse imparcial en sus opciones de ajuste, fue separarse de los aliados molestos como Moyano, en ese momento una bestia oscura para estos sectores, y ensayar una aparente relación directa con las masas mediante el hibridó mecanismo de la cadena nacional (que no ni plebiscitario, ni parlamentarista, ni mucho menos estadista), algo que indiscutiblemente no ha sido del agrado de las mismas. Si el gobierno piensa sostener su política en relación a este calendario jugando de estadista, en lugar de apelar a alguna variante económica o parlamentaria (ya que no le conviene ninguna medida plebiscitaria que puedan exponerlo antes de las legislativas del 2013) de reorganización de su base social, es posible prever la continuidad de su desgaste acelerado.

Esta apreciación pesimista respecto a la posibilidad del kirchnerismo de superar en las calles y pantallas a las clases medias ofuscadas se debe a que, a diferencia del 2008 donde había surgido un nuevo movimiento militante del kirchnerismo con 678 y Carta Abierta (y sus colectoras) contra la bandera “restauradora” de la patria sojera y el populismo del derechista De Narvaez en la PBA o Cobos y Reuteman en el interior, hoy no se ve ni de cerca una presencia así del kirchnerismo; como demuestra el triste papel de Unido y Organizados frente a los últimos acontecimientos y la cada vez más llamativa ausencia de “kirchneristas críticos”.

¿Alguien ha vuelto a escuchar a aquellos que decían “hay que apoyar lo bueno y criticar lo malo”? ¿Qué paso con aquellos sectores que había seducido durante la breve primavera parlamentaria que hubo entre la AUH, la Ley de Medios, la de Matrimonio Igualitario? Los ha ido perdiendo, en pos de apoyar políticas sojeras y mineras y acuerdos con gobernadores derechistas y “feudales” declarados enemigos de los movimientos sociales, y no ha podido volver a seducirlos ni con la “recuperación de Repsol”, ni con la campaña por el voto a los 16 años. La otra razón es más subterránea, pero a la vez mas orgánica y extendida. Es la creciente oposición social que el kirchnerismo viene teniendo en el movimiento obrero y la juventud explotada y oprimida.

El peso político de la clase media y el peso social del proletariado.

La política rabiosamente frepasista, anti-huelguista, anti-docentes, pro-minera y pro-“ganancias en pala” de Cristina por un lado; y la total subordinación de las direcciones sindicales opositoras a políticos conservadores como Scioli (en el caso de Moyano) y Binner (Michelli) viene evitando que la disidencia social de importantes sectores de la clase obrera, desde los azucareros del norte a los petroleros del sur pasando por los estatales de las provincias más importantes, tomen cuerpo en los medios y la agenda política. La polarización del kirchnerismo y la oposición patronal, viene convirtiendo a las clases medias en el aparentemente único interlocutor político del país. De ahí también el reaccionario apoyo de la CTA y el FAP a los cacerolazos primero y el amotinamiento de los represores después.

El ejemplo más nefasto de esto, es el acto programado para el 10 de Ocubre entre la CTA, la Federación Agraria y Camioneros; donde lo que podría hacer sido un 10 O de la clase trabajadora, irrumpiendo en la escena política con una jornada de lucha real parando el transporte y varias servicios, con un reclamo de clase que ensombrecería a cualquier cacerolazo o discurso por cadena nacional; se va a convertir en un acto de saludo al reclamo de los gendarmes que nos reprimen y espían, y en una tribuna común con los medianos y pequeños patrones del campo, diluyendo nuestros reclamos y necesidades en una política pro-patronal que no es ninguna alternativa al kirchnerismo.

Estas corrientes intentan amplificar la influencia individualista de la ilusión corporativa de las clases medias sobre el movimiento obrero, a través de sus sectores más acomodados, intentando mostrar como idénticas sus aspiraciones. Sin embargo, para que ésta política pueda asentarse y la suerte de la izquierda clasista en el movimiento obrero se pierda definitivamente; los trabajadores sindicalizados deberían olvidar el fracaso de las indemnizaciones que ofrecían los retiros voluntarios del menemismo y el comprarse un taxi, y renunciar a la defensa de los puestos de trabajo (tal como lo “logró” la CTA en Paraná Metal en el 2009 aceptando 800 despidos), las actualización salarial de acuerdo a la inflación, a tener vida los fines de semana. Entre tanto, su suerte estará ligada a tanto a la confianza en sus propias fuerzas como en su capacidad de amplificar su influencia sobre las clases medias proletarizadas y, principalmente, sobre los sectores más explotados del proletariado: la mujer trabajadora, la juventud precarizada, los peones de talleres y galpones, los inmigrantes, los golondrinas del campo, los desocupados.

La política de las direcciones sindicales actuales viene jugando un rol central para impedir que el peso social de la clase trabajadora empiece a desarrollarse en el tablero político. A lo que Juan y Fernando señalaron sobre cómo gravita en los fenómenos políticos de la coyuntura este peso social en forma de “homenaje”; habría que sumarle como lo hace en los fenómenos pasivos de la misma, como lo es el llamado a silencio de las centrales empresarias luego de la críticas de Paolo Rocca (AEA) a la política económica. Lo que podría ser un escenario favorable para que las grandes patronales pasaran a la ofensiva, no contra “el modelo” (porque no tienen otro mejor por el que optar) pero sí para recortar conquistas sociales de la clase trabajadora o resistencias parciales al dirigismo económico del gobierno en aspecto derivados del control de importaciones de insumos, etc.; una reacción patronal que viene siendo contenida, en parte por los meritos noventistas del propio gobierno (como la nueva ley de accidentes de trabajo) pero en gran parte porque podría hacer entrar en escena al movimiento obrero (en sus diversas expresiones, desde las cgt´s al “sindicalismo de base”), algo que no les conviene ni parecen estar dispuestos a provocar en forma deliberada, al menos “coyunturalmente”.  

Autopercepciones erradas en la izquierda. 

Esta coyuntura “odiosa” (demasiado reformista para ser reacccionaria, demasiado reaccionaria para ser reformista) está exponiendo algunos de los límites más importantes de la percepción que tiene la izquierda argentina sobre su rol en la política nacional, y no me refiero sólo a sus “ubicaciones” -correctas o incorrectas- sino a las consecuencias objetivas, materiales, concretas, que su peso político y militante hacen de sus políticas, y de sus batallas dadas y no dadas.

La primera es la que expresan los sojeros del pcr, el mst o is, que buscan ganar la simpatía de sectores de esta disidencia por derecha al gobierno, haciendo el ridículo con las cacerolas y los gendarmes, y separándose lo más posible de los “sectarios” que quieren direcciones clasistas en los sindicatos (yendo con La Cámpora si es necesario, como en Zanón). De primar esta política abiertamente liquidadora, terminaría con la herencia del 2001 que aún expresa a su manera la existencia de una izquierda independiente tanto del kirchnerismo como de las variantes patronales; y que el primero quiso borrar del mapa el año pasado y no pudo. Su nivel de inconciencia llama la atención no por sus antecedentes junto a la Rural en Palermo, sino por su cerrado pesimismo a que pueda emerger una izquierda clasista ante el rápido retroceso del kirchnerismo. Objetivamente esta orientación hacia la derecha, viene atentando con el desarrollo del FIT, de los sectores clasistas sobre el sindicalismo de base, y eventualmente: de la influencia de éste sobre el movimiento obrero.

Entre los sectores que mantenemos una política independiente, hay dos peligros que me parecen de una actualidad preocupante: el considerar que ésta consiste en declaraciones generales y vagas de nuestra agitación, mientras hacemos frentes con la centroizquierda o la izquierda escuálida para mantener o acceder a tribunas parlamentarias (como son tanto las legislativas como las estudiantiles); mediante lo cual el peso relativo conquistado por la misma en la juventud (reconocido por los propios kirchneristas) se convierte en una tribuna muda, de consumo interno de las facultades; donde la agitación no es amplificada por un movimiento real de militancia y lucha que le de cuerpo a las ideas, sino que se convierten en una escuela de diplomacia y procuración. Un ejemplo de esto es el peligro de que agrupaciones de izquierda, como la UJS/PO, que hasta ahora vienen siendo parte del Frente de Izquierda en la Facultad de Ciencias Políticas (y lo serán en la Facultad de Filosofía y Letras) de la UNCuyo, decidan romper este frente en la capital política del movimiento estudiantil mendocino, para ir a uno con la izquierda de las cacerolas y el reclamo gendarme (Cepa/Mst).  Esta orientación se ha repetido en varias facultades del país, en pos de sostener cargos más que un movimiento militante y combativo.

Esta imagen distorsionada del rol de una izquierda aparentemente confinada a los márgenes de la agitación política electoral, político/inmediatista o sindical, sin pensar que la única forma de echar raíces en el subsuelo de la clase obrera y la juventud explotada y oprimida es removiendo la tierra con el desarrollo de una organización acorde a las nuevas fronteras de su política (amplificadas exponencialmente, por el desgaste del kirchnerismo) y no a las de las formas heredadas de las sociedades de propaganda que fuimos. Una izquierda clasista que reúna “apenas” unas pocas decenas de miles de militantes no sólo sindicales y estudiantiles, sino también con poderosas columnas de jóvenes y mujeres obreras precarizadas; que dirija unas pocas decenas de seccionales sindicales y centro de estudiantes, sólo algunos centenares de comisiones internas y cuerpos de delegados sería un factor ya no sólo gravitante y objetivo sobre la política nacional; sino decisivo de la misma ante un cambio brusco, no ya la coyuntura (como estamos acostumbrados…) sino de la situación, o sea cuando los monopolios decidan avanzar sobre las pocas conquistas obreras o -algo para nada descartable- los obreros enfrenten la degradación de las mismas poniendo en las calles no sólo su peso social, sino su impronta política. En esa escala es que la izquierda debe medirse frente al curso contradictorio de los acontecimientos.

La realidad provincial y la lucha por un partido de la clase trabajadora

Cabe preguntarse entonces sobre qué fenómenos políticos concretos podemos desarrollar agrupaciones, movimiento o corrientes que multipliquen la militancia para dar pasos efectivos en el desarrollo de una izquierda orgánica de la clase trabajadora y la juventud explotada y oprimida, en una provincia “hostil” como Mendoza donde prima coyunturalemente la pasividad del movimiento obrero y estudiantil, y las iniciativas políticas conservadoras tanto del gobierno provincial y su campaña por la reforma de la constitución, como las de la oposición de la Ley Petri y el pedido de derogación del aborto no punible para las violaciones del código penal. Pero, la provincia donde una fuerte oposición social -desarrollada por la movilización de las asambleas por el agua- impidió hasta ahora la entrada de la megaminería metalífera en la provincia, donde los estatales derrotaron con huelgas duras el techo salarial del gobierno, y donde 50mil docentes llevaron adelante tres paros en el año con un acatamiento de entre el 85 y el 90%; donde el FIT tuvo unos treinta mil votantes, y la oposición antiburocrática del Sute logró hace dos años unos 2mil votos y probablemente el año que viene supere ese número y dispute seccionales departamentales a la burocracia celeste.

El debate abierto y los acuerdos madurados en la Marrón del Sute, la más fuerte y arraigada oposición antiburocrática de nuestra provincia, sobre la importancia de batallar por un política de independencia de clase frente a los cacerolazos y la influencia derechista difundida por las clases medias en la docencia; es un expresión del estado deliberativo que esta dinámica contradictoria (de disidencias con el kirchnerismo por izquierda y derecha) ha generado en las Escuelas, y dónde se nos interpela cotidianamente a los marrones sobre qué posición tenemos sobre éstos problemas políticos que cruzan directamente a las comunidades educativas. Y que, unido al acelerado desgaste de la burocracia yaskista, abre un enorme espacio para el desarrollo de una corriente antiburocrática y clasista en el gremio (y probablemente más allá de él, hacia sectores estatales o profesionales como los periodistas, docentes universitarios, etc.), en la que los que luchamos por un partido revolucionario de la clase trabajadora tenemos la posibilidad de explicar nuestras ideas cotidianamente porque están indisolublemente ligadas a cada uno de estos problemas que superan ampliamente el corporativismo que primó en los últimos años.

En las facultades la creciente polarización política de las clases medias en esta coyuntura, hace más hostil el crecimiento del kirchernismo en la universidad que puede perder llegar a perder la federación frente al avance de la Franja (entre los sectores más despolitizados a quiénes sólo les interesa la gestión de las becas y las fotocopias), y entre los estudiantes politizados abre un espacio para una tercera posición mayor incluso a la que tuvimos en el 2008 la izquierda “Ni K ni Campo”, por el desgaste por un lado del kirchnerismo pejotista (la Walsh y cia) y colateral (la Soriano y cia), y la ausencia de fuertes agrupaciones “independientes” que “apoyen lo bueno y critiquen los malo” del gobierno; y por el otro por el rechazo que causa la orientación cada vez gorila que van tomando las corrientes del FAP y lo poco que queda de Proyecto Sur por fuera de él. La izquierda tiene en la UNCuyo quizá una oportunidad histórica para hacer una gran corriente militante

Las mujeres sufren no sólo las peores condiciones laborales, de hacinamiento y de una salud pública desastrosa; sino también la agresividad cotidiana de los políticos provinciales del oficialismo del “pro vida” Paco Pérez y la oposición de Vilches y cia, que no sólo niegan el aborto no punible que ordena garantizar mediante protocolos sanitarios la Corte Suprema de Justicia, sino que también aprovechan la oportunidad para decir que “si las mujeres quieren decidir sobre su propio cuerpo, se hagan una cirugía estética”, buscando crear el peor clima de desprecio y maltrato social para aquellas mujeres que no desean que sobre sus cuerpos, sus vidas y sus almas decidan otros. A lo que debemos sumar la realidad de las redes de trata en nuestra provincial que el caso de Johana Chacón, y la ejemplar lucha de sus maestras de Lavalle, están terminando de poner en el tapete. Tanto en las estudiantes como entre las jóvenes trabajadoras, entre las compañeras de la educación y la salud, se puede desarrollar la idea de poner en pie una campaña permanente por los derechos de la mujer trabajadora y sus hijas.

Finalmente, también vemos síntomas de recomposición de los trabajadores industriales donde los jóvenes ya no son una minoría. A pesar de sufrir los despidos de activistas, como ocurrió en importantes empresas del gremio de la alimentación y vitivinícolas, donde la base había llegado a marchado contra el acuerdo salarial la burocracia del sindicato en un caso, y en el otro, habían osado parar la planta contra la velocidad inhumana que la patronal le daba a las máquinas para aumentar la producción. Ya en industria de la madera la firmeza de la base junto a nuevos delegados acaban de obligar a una importante empresa a dar marcha atrás con el plan de hacerlos trabajar los fines de semana por el mismo salario por que se iban al paro (iba a ser el primero en años) a pesar de los aprietes “uno por uno” que la empresa hizo a los compañeros que se no entienden cómo se niegan a entregarle los fines de semana a la patronal. Organizarse para evitar que sigan despidiendo a los que se ponen a la cabeza de estos reclamos, para extenderse a otras empresas y recuperar los sindicatos en manos de burocracias asociadas con las patronales, es una tarea que también está en nuestras manos.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Disidencias mendocinas. Las implicancias políticas del 13-S


Por Nicolás del Caño y Alejandro Cámac

Después del 13 S se han dado distintas visiones sobre la marcha de los cacerolazos.  Desde el PTS sacamos un comunicado planteando nuestra posición al respecto. En un reciente artículo de La Verdad Obrera, damos cuenta que la disidencia con el gobierno de CFK no sólo es por derecha sino también por izquierda. Aquí planteamos algunos elementos para pensar las consecuencias políticas en Mendoza.

Los medios de comunicación y la oposición patronal de la UCR, el PD, o el FAP destacan lo masivo de esta manifestación, una de las más grandes desde la vuelta de la democracia. A su vez ponen el acento, como lo hacen a nivel nacional, en el carácter social de las protestas más que en sus expresiones políticas.  Buscan presentar a los sectores de la clase media acomodada que protagonizaron las movilizaciones, como un sector que expresaría el "interés general" omitiendo la ausencia, tanto en sus integrantes como en sus consignas, de las aspiraciones centrales de los trabajadores y los sectores populares empobrecidos.

Las consecuencias políticas para el gobierno de Paco Pérez fueron directas. El PJ parece declinar en su intento por incluir la reelección del gobernador en la reforma de la constitución. Las declaraciones de Paco y de los funcionarios del gobierno provincial luego de los cacerolazos, estuvieron más a tono con las de Scioli que con las del gobierno nacional. Es un cambio importante teniendo en cuenta que fue Paco Pérez quien hace poco más de un mes lanzó la campaña por la re-reelección de CFK en un acto junto con Gioja y se posicionaba como uno de los mayores defensores del proyecto de reformar la constitución nacional en pos de un nuevo mandato de la presidenta. No sólo los medios locales vienen dando cuenta de esto sino también diarios como Pag. 12 o La Nación en una reciente editorial de Morales Solá.
                                                                                                                                                   
Por su parte la UCR  local embistió a los pocos días diciendo que no avalaría la reforma de la constitución provincial y la reelección.  Cobos, que ya lanzó su candidatura a diputado para el 2013, volvió a la carga nuevamente en los últimos días ante el contragolpe del PJ, para que Paco promulgue la ley que limita las reelecciones de los intendentes que se aprobó en la consulta popular del 2009 y entonces evitar la reforma constitucional. La figura de Cleto se fortalece claramente en Mendoza. Es un símbolo para las clases medias mendocinas que le dieron el voto en el 2009 para aplastar al PJ en la provincia, luego de su voto no-positivo que terminó con la 125. Ahora es prácticamente seguro que sea el candidato radical en las elecciones de 2013. Un triunfo importante sobre el peronismo local  lo puede posicionar como un presidenciable en el 2015.

Que esconden los mitos K sobre los cacerolazos

Hay que desmitificar  lo que dicen algunos intelectuales K de Mendoza acerca del carácter “destituyente” de las manifestaciones del 13 S. Decir a secas que las clases medias están a la derecha de Paco Pérez y de CFK sin despeinarse el jopo es una operación interesada.  Al tiempo que se cacarea contra Clarín, el gobierno pasó de prometer la democratización de los medios de comunicación, a abrazarse el archi-menemista grupo Vila- Manzano a quienes no se les tocará ni una sola licencia... La recuperación de YPF no alcanzó a recuperar ninguna mística de producción nacional cuando ya le han entregado nuevamente el yacimiento de Vaca Muerta a la Chevron norteamericana. Se refieren a esto como nacional y popular? O se refieren a las declaraciones en plena campaña electoral donde Paco Pérez manifestó su oposición al matrimonio igualitario? A que no implementan los protocolos de abortos no punibles en los hospitales, quedando a la derecha del macrismo que ya los implementó en la CABA? No fue con odio que la policía de mendoza y el intendente Gimenez le pasaron  la topadora a las precarias casillas de cientos de familias humildes en Palmira?

Con estos ejemplos lo que queremos plantear si es cierto que las marchas estuvieron compuestas centralmente por sectores medios que expresan un "sector de centroderecha del electorado", como señaló Jozami en Página 12, este ha sido también un importante sector de los votantes de Paco y Cristina en las elecciones del 2007 y el 2011compuesto por sectores medios acomodados que se benefició con los años de bonanza económica bajo los gobiernos K. Finalmente, parte de lo expresado en la marcha del 13 S ya lo habían resuelto “transversalmente”  diputados y senadores, tanto del PJ como de la UCR con la aprobación de la Ley Petri. Estos últimos, los impulsores del proyecto contaron con el respaldo del PD y el aval de los 7 senadores del PJ que se retiraron del recinto para permitir que sea aprobada.

Recordemos que en Mendoza la Fórmula CFK- Cobos obtuvo casi el 70 % de los votos en el 2007. Aquel ensayo de transversalidad republicana tuvo en nuestra provincia su punta de lanza. Y fue el PJ, con Jaque como candidato, el que ganó las elecciones a gobernador con la campaña de la mano dura (con el mapa del delito). En el 2009 Cobos se hizo fuerte en estos sectores por su perfil republicano, de "pacificador" de la nación. Pero en el 2011, ni Alfonsín ni Binner se hicieron lo suficientemente fuertes como alternativa, y Cristina tuvo en el voto conservador de las clases medias mendocinas un componente fundamental para evitar que la casa de gobierno cayera en manos de la UCR y la capital cuyana quedara alineada entre las provincias opositoras. El creciente dirigismo de la Rosada en la economía, no detonaron tanto el malestar en la clase media mendocina, como lo vienen haciendo los rasgos bonapartistas de Crisitina, que han vuelto a sacar a Cobos de su siesta para ponerlo como abanderado de las "libertades republicanas".

La centroizquierda, las clases medias y las banderas republicanas

Mientras sus militantes salen a juntar firmas contra la reelección de CFK intentando fortalecerse luego de las marchas del 13 S, algunos  intelectuales de la centroizquierda FAP salen a discutir sobre los cacerolazos. La alianza que llevó a De la Rúa a la Presidencia tuvo como protagonistas a la centroizquierda y al radicalismo. Hoy detrás de la figura de Binner lo que intentan mostrar es la gestión de Santa Fe como el ejemplo a seguir. En una alianza con la UCR los socialistas gobiernan aquella provincia desde hace años con la misma orientación social que los gobiernos del PJ. El ex gobernador de Santa Fe ya se prepara para hacer alianzas en algunos distritos con los radicales. El actual gobernador Bonfatti que descuenta los días de huelga a los docentes recibió el apoyo de Cristina durante aquel conflicto donde pronunció el recordado discurso gorila contra los trabajadores de la educación. Los ayer archikirchneristas de Libres del Sur, ya habían formado parte de la Concertación con Julio Cobos, pero luego se desilusionaron por que los K no llevaron adelante la transversalidad y se basaron en el poder real del PJ y la burocracia sindical. Hoy vuelven a intentarlo desde el FAP. Otros grupos de la izquierda sojera ,como el PCR y el MST, vienen impulsando una política similar: llevar la oposición al kirchnerismo que crece en la juventud hacia la puerta izquierda de la Alem. Como habían demostrado antes en el conflicto por el boleto estudiantil, cuando cambiaron las asambleas en las facultades por una conferencia de prensa en el comité provincial de la UCR.

Pero los trabajadores sabemos que tipo de libertades republicanas otorgaría un equilibrio entre "Cristina, Cobos y Vos"; el cierre de las paritarias y la aplicación de la sitonía fina contra los salarios y las condiciones de trabajo, la militarización de los barrios populares, la impunidad para el gatillo fácil. A diferencia de la centroizquierda que apoyó el cacerolazo incondicionalmente, nosotros creemos que lo que hay que fortalecer es la disidencia por izquierda, de una oposición social y política del pueblo trabajador y sus sectores más explotados.

Disidencias y oposiciones… de otra clase.

En Mendoza, desde los primeros meses del año (inclusive hasta agosto), se venía expresando una oposición social que cuestionaba por izquierda las políticas del gobierno nacional y provincial, centralmente en los trabajadores estatales y de la educación, como así también de sectores medios con particular peso de la juventud como se pudo ver en las movilizaciones contra la Mega-Minería. Los fuertes paros de los/as trabajadores de la salud derrotaron al gobierno en su intento por imponer los techos salariales y obtuvieron un aumento del 35 % en las paritarias. Los judiciales a pesar del aislamiento y de la política de negociar con la iglesia que tuvo la conducción del sindicato lograron un importante aumento, gracias a la huelga de más de un mes que paralizó la justicia de Mendoza. Más de 7 mil docentes marcharon  al comienzo de las negociaciones paritarias superando a la conducción del SUTE que quería acordar con el gobierno un aumento inferior al que se proponía desde las escuelas.

Estas importantes luchas de trabajadores y sectores populares han puesto hasta ahora los límites al gobierno de Paco Pérez en poder aplicar la sintonía fina del kirchnerismo en nuestra provincia.
También hemos visto el odio y la bronca de un sector de la juventud que sufre la represión policial como se expresaron en las movilizaciones de los familiares y amigos de Franco Diaz, joven asesinado por la policía del gatillo fácil. En la búsqueda de Johana Chacón, la niña lavallina que lleva varios días desaparecida, también quedan en evidencia las redes de trata de la que son víctimas cientos de mujeres en su mayoría niñas o adolescentes de familias humildes. Allí también surge el odio  contra  la policía y todo el entramado que involucra la trata.

En un plano más político podemos afirmar que en las Universidades también se expresa esta disidencia por izquierda. Una muestra de ello es que en  las últimas elecciones de Consejeros las listas del FIT obtuvieron el 10% de los votos en las dos facultades más politizadas de la UNCuyo.
Por eso, creemos que es necesario que levantemos una alternativa independiente, propia de la clase trabajadora para atraer a los sectores medios empobrecidos y aquellos que compartan las demandas de los más explotados. La oposición social al gobierno, de importantes sectores de trabajadores y de la juventud, que expresan una disidencia por izquierda como explicamos más arriba es una base enorme para pelar por los desafíos que nos propusimos en la última conferencia nacional de trabajadores del PTS: Luchar por sindicatos sin burócratas y un partido de trabajadores sin patrones.

domingo, 2 de septiembre de 2012

ESTUDIANTES CHILENOS EN MENDOZA


Comunicado de Prensa

ESTUDIANTES CHILENOS EN MENDOZA.
Comunicado Estudiantes de Chile movilizados (as):

Debido al contexto social en el cual nos vemos inmersos, contemplando la represión tanto física como psicologica que vivimos diariamente ,tomando en consideración que nos hemos levantado nuevamente para dar este segundo round por la educación gratuita , y en contra de la criminalización que se ejerce por parte de la clase política hacia el movimiento social y estudiantil institucionalizada en el proyecto de ley Hinzpeter, hemos decidido como estudiantes de base viajar desde el otro lado de la cordillera para denunciar los abusos que sufrimos diariamente como movimiento social los estudiantes secundarios , universitarios, trabajadores sindicalizados por parte de un sistema capitalista neoliberal el cual nos mantiene atacados por una violencia cotidiana reflejada en una desigualdad social, con sueldos injustos , y estudiantes universitarios totalmente endeudados por créditos usureros.
Hemos decidido dar a conocer la violación a los D.D.H.H , torturas, abusos sexuales hacia nuestras compañeras y persecución política que vivimos diariamente tras la lucha que venimos emprendiendo desde el año 2006 en el cual por culpa de la clase política, su intransigencia y sus reformas seguimos en las calles exigiendo poner fin a una educación de mercado , haciendo una crítica profunda al sistema político y económico actual de chile.
Es por eso que extendemos la invitación a todas las organizaciones políticas, sindicales, social y medios de comunicación de la ciudad de Mendoza a solidarizar activamente con el movimiento social y estudiantil de chile.
Además los invitamos a una exposición y conferencia de prensa a realizarse hoy lunes 03 de septiembre en el hall de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de UNCuyo a las 18:30 hs.

Teléfonos de contacto:

Paúl Lecea: 2613335212

Vanesa Caruso: 2615372408

domingo, 26 de agosto de 2012

Las Cárceles y el Avance de la “mano dura”: la Ley Petri

Por Nicolás del Caño y Virginia Espeche

En nuestra provincia, en los últimos meses, la política carcelaria y de “seguridad” ha estado en la agenda nuevamente, esta vez alrededor de la restricción a las salidas transitorias que se quiere implementar con la denominada ley PETRI que ya fue aprobada en ambas cámaras, y sólo resta que vuelva a diputados para aprobar las modificaciones. Así, las recetas de los derechistas para encontrar “salidas a las amenazas de la inseguridad” es un sistema carcelario más represivo a través del endurecimiento de las penas.

Una lectura de las estadísticas del SNEEP (Sistema Nacional de Estadísticas y Ejecución de las Penas) permite sostener la idea de que en las prisiones “… no se condena al delito, se castiga la pobreza…”. Los números publicados para el año 2010, demuestran que las cárceles están pobladas, en su mayoría, por jóvenes sin trabajo ni estudios. El 73 % de la población reclusa tienen entre 18 y 34 años y la mayor parte de las causas la ocupan los delitos por robo, hurto, tentativas de robo u otros delitos contra las personas (más del 70%). Por su parte, un 93 %, al momento de su ingreso no tenía terminados sus estudios secundarios, es decir, o no tenían ningún tipo de estudios (26%) o no terminaron la primaria (9%) o sólo completaron ese trayecto de la escolaridad sin continuar su formación (42%). Respecto al trabajo, al momento de ingresar un 28 % estaba desocupado, y un 49 % tenía trabajos precarios.

Las cárceles de Mendoza son “famosas” por las denuncias sobre tortura que han salido a la luz en reiteradas oportunidades. La clase capitalista no puede cumplir siquiera sus propias leyes. La constitución dice “… las cárceles de la nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla exija, hará responsable al juez que la autorice…”. Pero las condiciones infrahumanas y las aberraciones  a las que son sometidos miles en las cárceles son una muestra de la decadencia de este sistema que no puede siquiera llevar a la práctica su pretendida Ley. Hay quienes buscan ampliar el aparato represivo (Zafaroni) para poder cumplir con la ley y quieren un mayor presupuesto para construir más cárceles. Los que pretenden la “reinserción” en el sistema se chocan con la cruda realidad donde la misma policía es la que organiza el gran delito y utiliza a los jóvenes para robar como quisieron hacer con Luciano Arruga desaparecido desde hace 3 años y 7 meses.  En definitiva el capitalismo no tiene nada que ofrecer para miles de jóvenes.

Como se plantea  en un artículo publicado en rebelión sobre las cárceles en España “Un análisis pormenorizado de la evolución de las instituciones penitenciarias permite observar que, en su conjunto, las prisiones forman un espacio en crisis permanente. Y, también, que las soluciones que se aportan no son más que constantes huidas hacia adelante: bien sea construyendo más prisiones; bien sea reforzando los sistemas de control y endureciendo las penas; o bien sea creando en su interior una multiplicidad de servicios sociales encaminados hacia una supuesta rehabilitación o a ofrecer una buena imagen de la institución. Y es que, a pesar de la buena fe del voluntariado y de los trabajadores y trabajadoras sociales, todas sus buenas intenciones se difuminan entre la crudeza de las rejas o chocan abiertamente con el retorcido talante del funcionariado que tantas veces acostumbra a convertir el espacio carcelario en un espacio de impunidad”. En este mismo artículo- el autor- haciendo referencia a la tesis de un conocido anarquista señala que     “… en definitiva, Kropotkin consideraba que la prisión no solo no respondía a ninguno de los fines rehabilitadores que se proponía, sino que la solución a las cárceles se encuentra en la destrucción de sus propios muros y en la creación de una sociedad igualitaria. Según el pensador libertario, pues, el origen y la razón de ser de las prisiones provienen de la desigualdad social”.

En lo que va de la gestión del gobierno de Paco Pérez vimos actuar nuevamente a la policía del gatillo fácil que asesinó a Franco Díaz por nombrar tan sólo uno de los casos que tuvo repercusión en los medios. Vimos también cómo reprimieron a las familias de Palmira que ocupaban terrenos en reclamo de una vivienda digna, a los- literalmente- le pasaron la topadora sobre sus precarias viviendas. Es que lejos de las promesas electorales asistimos a una parálisis casi absoluta en la construcción de viviendas y en la obra pública. En los hospitales, los trabajadores denuncian la falta de insumos para atender a los miles que asisten diariamente, en las escuelas- además del reclamo por los magros sueldos- quienes trabajan en la educación plantean constantemente la terrible situación social de un sector importante de la población lo que dificulta cada vez más que los niños y/o adolescentes puedan estudiar. La precarización laboral que afecta al 40% de los trabajadores es moneda corriente entre los jóvenes que son super-explotados por salarios miserables.

Como lo señalan estudios especializados, en los momentos de crisis la población carcelaria aumenta y en momentos de crecimiento tiende a estancarse. Como puede observase en la curva, desde el año 1996 donde comenzó la hiper-desocupación  hasta 2003 donde empieza la recuperación económica luego de la debacle de 2001, la cantidad de presos aumentó en forma constante y luego tendió a estabilizarse.

Si durante los años de crecimiento económico se aprobaron las leyes Blumberg y avanzaron las políticas de mano dura avaladas por el Kirchnerismo, hoy, que la crisis capitalista ya repercute en nuestro país y también en Mendoza, las perspectivas son claras: las patronales y el gobierno buscan descargar la crisis sobre las espaldas de los trabajadores y el pueblo pobre, para ello necesitan reforzar el conjunto del aparato represivo.

La UCR y el PD vuelven con recetas de mano dura. El PJ ya ha mostrado como su política termina siendo muy similar más allá del discurso. Así como en su momento apoyaron las leyes Blumberg, hoy en Mendoza dejaron que en el Senado se apruebe la ley Petri. Ambas leyes buscan  fortalecer el aparato represivo, un entramado en el que las fuerzas represivas son socias del gran delito, de las redes de trata y prostitución de mujeres, el narcotráfico, los desarmaderos de autos, etc. Las cárceles son uno más de los lugares donde la policía hace negocios, comandando y armando bandas con los presos.

Ante estas políticas, los socialistas revolucionarios nos oponemos a las medidas que hacen aún más duras las penas y las condiciones de las cárceles, pero lo hacemos bajo la perspectiva de terminar con las bases sociales de este sistema que condena a miles a la pobreza, la desocupación, la precarización laboral y la represión.


Anexo

Gatillo fácil y represión en la  Argentina post-dictadura.

En la Edición del domingo 26 de agosto el diario oficialista Página 12, se jacta de cómo se ha equipado el aparato represivo del estado en los últimos años, describiendo el aumento de efectivos de cada una de las fuerzas tanto nacionales como provinciales destacando que “NUNCA HUBO TANTOS" policías  y patrulleros. Así responden los “progres” a los reclamos de la derecha. Pero como demuestra el informe de la CORREPI que resumimos en este anexo, bajo el gobierno de los Kirchner y sobre todo de CFK se reprimió la protesta social con el saldo de casi 20 compañeros asesinados por luchar y se mantuvieron el gatillo fácil y la represión  de las malditas policías, teniendo como blanco predilecto a los jóvenes más humildes.

La Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) en su archivo del 2009,
 Recopilación de personas asesinadas por el aparato represivo del estado 1983-2009, relevó los casos (conocidos) en los que el aparato represivo TAMBIÉN mata a través de distintas modalidades y agencias. Según el documento  se hace “imposible calcular la “cifra negra” del gatillo fácil y de las muertes en cárceles y comisarías o por la tortura. Sólo podemos afirmar que permanentemente incorporamos, además de los casos ocurridos en el año en curso, otros de años anteriores, comprobando, en la práctica, que muchos homicidios perpetrados desde el estado no trascienden siquiera en esta humilde base de datos”.

Y continúa: “A pesar de que los asesinados en represiones a movilizaciones populares, desde Víctor Choque en 1995 a Juan Carlos Erazo en 2008, están debidamente registrados (Teresa Rodríguez, los muertos de Jujuy y Corrientes entre 2000 y 2001, los del 19 y 20 de diciembre de 2001, los del 26 de junio de 2002, Luis Cuéllar y Carlos Fuentealba), es descomunalmente mayor la cifra que corresponde a los ajusticiamientos del gatillo fácil y las muertes por la tortura o en cárceles y comisarías. Esta marcada desproporción (52 muertes en actos de protesta, sobre un total de 2.826) pone en evidencia la prevalencia de la represión de tipo “preventivo”, que tiene por objeto controlar y disciplinar a los sectores pobres no organizados, sin otro criterio de selectividad que la pertenencia de clase.”

Según el informe, las estadísticas confirman que en la Argentina “democrática” puede hablarse de una “represión preventiva” que busca disciplinar a “la clase de cuyo seno surgen la resistencia y la confrontación (…) Así, los gobiernos que administran el estado argentino tratan de garantizar que “Nunca Más” el sistema de explotación capitalista sea cuestionado seriamente en el país” infundiendo temor al pueblo por medio de los castigos.

Según la distribución territorial, los números confirman que los casos de gatillo fácil y tortura son utilizados en todo el país, sin distinción de provincia, fuerza o gobierno local y que la preferencia está centrada en los sectores que concentran el mayor índice de pobreza. El análisis del componente etáreo ratifica que son los jóvenes el blanco predilecto de la política preventiva y que más de la mitad de las muertes corresponde a la franja de varones pobres de menos de 25 años (el 30,50% del total tenían 21 años o menos).

“Otra conclusión que surge del estudio de los datos objetivos es que, como dice CORREPI, “no hay purga que pare el gatillo fácil”, ni se puede atribuir superficialmente la continuidad y profundización represiva a “resabios de la dictadura, a “desbordes individuales” o a “planes de estudio inadecuados con poca formación en DDHH”. Es significativa la cantidad de hechos protagonizados por “nuevos cuadros” de las estructuras que, una y otra vez, han sido reformadas, purgadas, descabezadas, capacitadas y sometidas a cursos y talleres de DDHH, muchas veces dictados por dirigentes de ONGs que apuestan a la posibilidad de la “democratización” del aparato represivo del estado”.

Otro punto lo constituye la sistemática aplicación de “tormentos” a personas que se encuentran legal o ilegalmente detenidas. Según los datos, una parte de las muertes ocurridas en cárceles o comisarías se producen por torturas seguidas de muerte sin llegar a doce las condenas en todo el país por ese delito, es decir, evidencian que el aparato judicial se resiste a calificar estos hechos de tortura porque como tal, hace más evidente el grado de responsabilidad institucional. Así, “… Jueces y fiscales, así como compiten por quién usa más tipos alternativos (apremios, severidades o vejaciones), todos excarcelables y que permiten poner rápidamente en la calle a los torturadores, agudizan su inventiva para caratular escandalosamente “homicidio preterintencional en concurso con vejaciones”, o bien “homicidio calificado en concurso con apremios” clarísimos casos de tormento seguido de muerte. Mucho menos aplican la figura que alcanza a los superiores jerárquicos por la facilitación de la tortura”.

Estos datos, entre otros que figuran en el archivo y que corresponden a la decimocuarta actualización realizada a fines del 2009, registró 2.826 casos, con un promedio de 20 personas muertas por el estado por mes, concluyendo que “EL ESTADO ARGENTINO ASESINA ALGUIEN CADA 28 HORAS. Desde el 25 de mayo de 2003, el gobierno peronista de los Kirchner, que gusta definirse como “EL GOBIERNO DE LOS DDHH”, ha matado con el gatillo fácil, la tortura, en cárceles o comisarías, a 1.320 personas: 928 entre el 25/05/2003 y el 10/12/2007, y 392 desde entonces.