martes, 8 de mayo de 2012

La “expropiación” de YPF y la independencia política de los trabajadores


Por Eva Baez
El giro a derecha del gobierno después del 54% no podía pasar sin contradicciones entre  lo que expresaba el voto al “nunca menos” y los ataques, directos o indirectos, a las condiciones de vida de los trabajadores y a su propia organización sindical o política que vinieron detrás de la bandera de la “sintonía fina” de CFK. La serie de crisis políticas que se abrieron con el espionaje del Proyecto X y la Ley Antiterrorista, el escándalo de la causa Boudou , la masacre de Once, el avance de la megaminería, empezaron a enturbiar la imagen de un gobierno que no sólo se inició, sino que se fortaleció en las últimas elecciones con una agenda/discurso “progresista”. Detrás de la iniciativa gubernamental sobre YPF, está, por un lado, la necesidad de responder a la crisis energética y el desabastecimiento que causó el saqueo petrolero (del cual el kirchnerismo fue cómplice y garante), pero también, por otro lado, mantener el respaldo popular que conquistó mediante determinadas concesiones y un discurso de centroizquierda. Trotsky decía, a propósito de la nacionalización del petróleo de Cárdenas en México: “En los países industrialmente atrasados el capital extranjero juega un rol decisivo. De ahí la relativa debilidad de la burguesía nacional en relación al prole­tariado nacional. Esto crea condiciones especiales de poder estatal. El gobierno gira entre el capital extran­jero y el nacional, entre la relativamente débil burgue­sía nacional y el relativamente poderoso proletariado. Esto le da al gobierno un carácter bonapartista de índole particular. Se eleva, por así decirlo, por encima de las clases. En realidad, puede gobernar o bien convirtiéndose en instrumento del capitalismo extran­jero y sometiendo al proletariado con las cadenas de una dictadura policial, o maniobrando con el prole­tariado, llegando incluso a hacerle concesiones, ga­nando de este modo la posibilidad de disponer de cierta libertad en relación a los capitalistas extranjeros. La actual política [del gobierno mexicano] se ubica en la segunda alternativa; sus mayores conquistas son la expropiación de los ferrocarriles y de las com­pañías petroleras.” (León Trotsky, “La industria nacionalizada y la administración obrera”). Pese a que Cárdenas fue mucho más lejos en sus concesiones (fueron expropiadas 17 empresas petroleras sin indemnización) la medida de CFK expresa la necesidad de “arbitrar” entre las empresas imperialistas y la base social de su gobierno, como también, por derecha, la expresa la “sintonía fina” de ajuste y topes salariales, y la represión a todas las luchas sociales que se dan “en los bordes” del modelo.
Esta medida también tiene el objetivo de neutralizar todo lo posible a la oposición: por derecha, el PRO o el peronismo disidente fue la minoría votando en contra en Diputados, el radicalismo la apoyó, la CC votó dividida y del lado del progresismo no kirchnerista (FAP, Proyecto Sur) la ley se apoyó con “reservas” (¿no sólo las del Banco Central?). ¿Cuál debe ser la posición de la izquierda revolucionaria? ¿Y cómo la llevamos adelante?

¿Se puede expropiar YPF? “Utopía” y “realidad”

El impacto de la masacre de Once y las 51 vidas que se cobró de un solo golpe el gran negocio de la privatización del transporte, pusieron en debate, sin que fuese la intención del kirchnerismo, el problema de la nacionalización del transporte, por el vaciamiento y la desidia de las empresas privadas, y de su gestión bajo los trabajadores, por la complicidad del Estado. Las consecuencias de la desinversión de Repsol pusieron en aprietos al gobierno que se vio obligado a tener algún tipo de control sobre una parte (una pequeña parte) del petróleo argentino, siempre en el marco de la posible asociación con otros capitales privados manteniendo la estructura de Sociedad Anónima de YPF. Entonces, frente a la crisis capitalista, se actualiza el programa de los revolucionarios (trotskistas): Hay que expropiar el 100% del petróleo y el gas de las manos de las empresas imperialistas y ponerla bajo el control de los trabajadores, como planteamos desde el Frente de Izquierda en la campaña de 2011. Atrás queda el argumento de que la izquierda plantea cosas “imposibles”, “utópicas”. Es posible, y más que posible, es necesario: solamente es un problema de voluntad política. ¿Pero va a ser este gobierno, que fue cómplice de las privatizaciones de los ´90, y garantizó los negocios millonarios de las petroleras durante 8 años, el que nacionalice definitivamente el total del petróleo y el gas para dar paso a una verdadera soberanía energética? ¿Y es este gobierno el que va a destinar los recursos estratégicos a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo? Esperar una salida de fondo del gobierno kirchnerista, sí resulta completamente utópico.

Es lo que hay

Más o menos abiertamente, sectores de la izquierda que han denunciado correctamente la trampa de la “estatización”, y que (aunque no se reivindican trotskistas) reconocen la necesidad de expropiar el 100% bajo el control de los trabajadores, le dan lugar a la maniobra típica del kirchnerismo para envolver a la izquierda dentro del régimen: “es conmigo, o con la derecha, es lo que hay, o algo mucho peor” (que en este caso no se trata de Menem o Macri, sino de la política del mismo kirchnerismo durante 8 años). Estas posiciones van desde el “apoyo crítico” hasta una suerte de “acuerdo técnico” donde, previo saludo a la bandera de pronunciarnos por la expropiación del 100% del petróleo y el gas (incluso presentando nuestro propio proyecto), los revolucionarios tendríamos que votar a favor del proyecto gubernamental, para evitar ese “algo mucho peor” que sería mantener YPF en manos de Repsol, como quisiera la debilitada oposición patronal. Y votar por el sí a la indemnización de los pulpos imperialistas, ¿no es algo “mucho peor”? Esta posición se ajusta perfectamente al “cambiar algo para que nada cambie” que hay detrás de la iniciativa del gobierno, por lo que podemos suponer que al kirchnerismo no le harían mucha mella tales denuncias formales. Al contrario, ¡qué muestra de fortaleza daría si desde Menem, pasando por el progresismo sojero, hasta la izquierda revolucionaria saludaran esta iniciativa “nacional y popular”!
¿Por qué razón, sectores de la izquierda que en 2011 no integraron el Frente de Izquierda y de los Trabajadores que derrotó la proscripción del kirchnerismo, despreciando la tribuna electoral (izquierdismo o enfermedad infantil del comunismo para Lenin), ahora quisieran hacer semejante “debut” parlamentario? Podemos inferir que, además de reconocer como correcto el programa del FIT, también reconocen como correcta la voluntad de “dialogar con las masas”. Solamente faltaría articular estos dos aspectos.

Por qué diálogo de masas no es igual a oportunismo

¿En qué se basa la simpatía popular que conquistó la estatización del 51% de YPF? En el odio al saqueo de Repsol y de todas las empresas imperialistas petroleras que dejaron un tendal de desocupados en el país (recordemos que son precisamente los trabajadores petroleros desocupados los que inician el movimiento piquetero en la provincia de Neuquén, aquellos “fogoneros” que dieron el Cutralcazo donde fue asesinada Teresa Rodríguez). El apoyo a la medida no es igual a un “cheque en blanco” al kirchnerismo, sino a una aspiración de soberanía sobre nuestros recursos. Los revolucionarios no podemos votar una indemnización para los que nos saquearon durante décadas: al que hay que indemnizar es al pueblo trabajador que sufrió las consecuencias de la privatización menemista, de la cual los Kirchner fueron cómplices. Los trabajadores, que fuimos los verdaderos saqueados por las multinacionales petroleras, somos los que podemos dar una salida de fondo: hay que avanzar en la expropiación del 100% de Repsol y del total del petróleo  y el gas para solucionar la crisis energética y el desabastecimiento y en un plan de obras públicas que permita a todas las familias en situación de precariedad acceder a los recursos elementales de vivienda digna, gas natural, agua corriente, etc. Solamente bajo gestión de los trabajadores podemos llevarlo adelante. ¿Acaso esta posición no conquistaría mucha más simpatía entre las masas? ¿Y no es inconfundible e incompatible con los proyectos del gobierno y la oposición patronal? Si levantamos una política correcta, “la participación en un parlamento democrático-burgués, lejos de perjudicar al proletariado revolucionario, le permite demostrar más fácilmente a las masas atrasadas por qué semejantes parlamentos merecen ser disueltos, facilita el éxito de su disolución, facilita la “supresión política” del parlamentarismo burgués” (Lenin). Es decir, permite combatir la confianza en la democracia burguesa y mostrar que la salida pude venir únicamente de un gobierno de los trabajadores .

Esta posición independiente de los bandos patronales es la que levantamos desde el Frente de Izquierda y su bancada obrera, apostando a que llegue a miles de trabajadores, y también peleamos por esta política en el movimiento obrero como expresamos en el acto del Día del Trabajador en la Plaza de Mayo, que tuvo como oradores a los principales referentes antiburocráticos y clasistas del país. “Seguir la lucha de los mártires de Chicago para mí es un orgullo”, “debemos politizarnos, prepararnos para desarrollar una alternativa política, prepararnos para hacer la revolución”, “este acto nos da fuerzas para saber que pertenecemos a una tradición de luchas obreras” son algunas de las voces que se escucharon este 1° de Mayo y que desde el PTS apostamos a multiplicar con todas nuestras fuerzas.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Apuntes sobre "Manuscritos de los desterrados"


Por Jazmín Jimenez

En los últimos años comenzamos a observar la decadencia del neoliberalismo y con él la de sus ideologías y teorías posmodernas, que con respecto a la sociedad proclamaron el fin de la historia, el ya no mas de las revoluciones, la no existencia de un sujeto revolucionario… y en el terreno del arte una visión autosuficiente en donde supuestamente, este, nada tiene que ver con el mundo real y con la vida. Walter Benjamin con la aparición de la industria cultural, explicaba que “La índole original del ensamblamiento de la obra de arte en el contexto de la tradición (griegos) encontró su expresión en el culto. Las obras artísticas más antiguas sabemos que surgieron al servicio de un ritual primero mágico, luego religioso… el valor único de la auténtica obra artística se funda en el ritual en el que tuvo su primer y original valor útil… Al irrumpir el primer medio de reproducción de veras revolucionario, a saber la fotografía, el arte sintió la proximidad de la crisis y reaccionó con la teoría de “l´artpourl´art”, esto es con la teología del arte. De ella procedió ulteriormente ni más ni menos que una teología negativa en figura de la idea de un “arte puro” que rechaza no sólo cualquier función social, sino además toda determinación por medio de un contenido objetual… por primera vez en la historia universal, la reproductiblidad técnica emancipa a la obra artística de su existencia parasitaria en un ritual… en el mismo instante en que la norma de la autenticidad fracasa en la producción artística, se trastorna la función íntegra del arte. En lugar de su fundamentación en un ritual aparece su fundamentación en una praxis distinta, a saber en la política.[1]

Hoy cuando vemos como nuevas generaciones, en todo el mundo desde el Magreb hasta Europa, desde Estados Unidos hasta Chile retoman las ideas de generaciones anteriores, particularmente de aquella que durante fines de los 60 y principios de los 70 protagonizó el Mayo Francés, se movilizó contra la guerra de Vietnam, quiso construir un hombre nuevo a raíz de la Revolución Cubana, marchó codo a codo con los trabajadores en el Cordobazo, puso en pié Cordones Industriales en Chile. Una generación que quiso eliminar la explotación del hombre por el hombre y que la imaginación llegase al poder poniendo en pie un sistema de abundancia material, de nuevas relaciones honestas y profundas entre los hombres que permitiese el libre desarrollo del arte y la cultura. Hoy una nueva generación en distintas partes del mundo retoma esas banderas que tienden a  

“Volver antes de que el olvido
pueda llevarse con su ventarrón
miradas, nombres,
pequeños sucesos que entibiaron
y regresar para afirmar
que todo aquello
tuvo sentido de botella al mar
que llega a ser leída en otra orilla.”[2]

Nosotros encontramos en otra orilla del tiempo esa botella tirada al mar, y tal como aquellos jóvenes de apenas dos décadas de vida nos proponemos trastocar las bases del mundo para hacerlos inmortales. Nuestra fuerza proviene de ese/a muchacho/a que

“A esta hora tenías veinte años
y la densidad de toda tu tierra
era brasa de un roquerío
donde las olas de otro modo
esculpían la canción,
letra y música de quienes
son pedernales en la memoria…
…A esta hora eras inmortal
ante lo cobarde, lo criminal,
el innombrable signo devastador,
lo desesperado, la locura,
el mandato de lo perdido.”[3]

Muchas veces a lo largo de la historia quisieron imponer el discurso del arte por el arte, encerrado en una torre de marfil por fuera del mundanal ruido de la sociedad. Frente a cada convulsión social resurge la discusión sobre el rol del artista. Trotsky en medio de la Revolución Rusa escribía que  “Tratar de que el arte se libere de la vida, proclamarlo técnica autosuficiente, es desvitalizarlo y matarlo. La necesidad misma de una operación semejante es un síntoma inconfundible de decadencia intelectual.” Y manifestaba que el arte no puede ser indiferente a las convulsiones de su época. Son los hombres y mujeres los que preparan los acontecimientos, los que los realizan, y los acontecimientos a su vez actúan sobre los hombres y los cambian. Y el arte refleja, de forma directa o indirecta, la vida de los hombres que realizan o viven los acontecimientos. Si la naturaleza, el amor o la amistad no estuvieran ligados al espíritu social de una época, la poesía lírica habría dejado de existir hace mucho tiempo.[4]

“La palabra debe sorprender,
alborotar, escarbar, machetear.
Así la dormidera se despeña
y la voluntad saborea fogatas
en los dominios claros de lo humano,
persiguiendo la aventura de ser calandria.”[5]

Los que cada día vivimos en función de dar vuelta las bases de la sociedad queremos a nuestro lado poetas que, como Nora, tengan la habilidad para pintar con sus palabras profundamente la realidad social. En su libro encontramos versos con el ritmo necesario para expresar los sentimientos, los pensamientos, los estados de animo, los puntos de vista y las esperanzas de nuestra época, les da resonancia, amplifica el volumen del pensamiento gracias a la acumulación de una experiencia que trasciende la escala personal. Nora encontró el material de su creación artística en su medio social y transmite los nuevos impulsos de la vida a través de su propia conciencia artística, sabe

“Cómo encontrar las palabras
que puedan darle aire puro
a toda esta historia
de emociones y horizonte.”[6]

La mayoría de los artistas en los períodos de “paz”, explicaba Trotsky, dibujan la vida tal cual la encuentran, coloreando su actitud respecto a ella con una especie de lirismo. Consideran sus bases como inmutables y no la abordan con más espíritu crítico que el que manifiestan ante el sistema solar. Este conservadurismo pasivo constituye el eje invisible de la obra de muchos de ellos[7]. Y si bien, como escribía Lenin, “vivir en una sociedad y no depender de ella es imposible. La libertad del escritor burgués, del artista, de la actriz, no es más que una dependencia disfrazada, dependencia respecto al corruptor y respecto al empresario. Y nosotros, socialistas, desenmascaramos esta hipocresía, arrancamos las falsas etiquetas no para obtener una libertad y un arte fuera de las clases (esto es sólo posible en la sociedad socialista sin clases) sino para oponer a una literatura pretendidamente libre, y de hecho ligada a la burguesía, una literatura realmente libre, abiertamente ligada al proletariado”.[8] Y en estos tiempos junto con los oprimidos…

“Debemos alentar la relojería
que acerca al tiempo de los partos,
al volcán de absoluta creación
y provocar vivificantes nidadas,
brújulas que rastreen desobediencias
cuando descuartizan condenas.”[9]

Las viejas vanguardias artísticas llamaron a unir arte y vida, sacaron el arte de los museos y lo llevaron a las calles, buscaron empalmar con los cambios sociales y políticos que vivían y a la vez revolucionar también el arte innovando en las formas. Nora es una poeta de barricada, es una poeta que sin perder el lirismo en sus versos logra reflejar la realidad de los oprimidos de su época, lleva su poesía a las calles, a los cortes, a la exigencia de justicia por todos aquellos jóvenes de su generación desaparecidos y amplifica en sus letras las ideas que ellos enarbolaron. Benjamin decía que la clase obrera debe alimentarse de los antecesores esclavizados más aun que del ideal de los descendientes liberados... Y siguiendo con él podemos decir que: Existe, en los poemas de Nora,  una cita secreta entre las generaciones que fueron y la nuestra.[10] Ya que como ella escribe…

“No perdimos los pájaros, no,
en los bastidores de las calles, de los barrios,
la rebeldía con herrumbre de tango
fue vértice de quienes evocaron la presencia
tantas veces espantada por los prepotentes,
la presencia de aquellos otros pájaros.
Otra vez treinta mil perfiles rejuvenecieron,
allí lúcidas y dolientes lealtades
recobraron las crines de la razón
y a ellas se sujetaron
empuñando al firmamento.
No perdimos los pájaros, no,
ellos están silbando en los matorrales
de la memoria.”[11]

A principio de siglo, frente a la Primera Guerra Mundial los dadaístas escribían en su manifiesto que su arte era una insurrección contra “un mundo dejado en manos de unos bandidos que desgarran y destruyen los siglos”[12]. Tzara decía que para toda aquella generación que “sufrió en carne propia de la adolescencia pura y abierta a la vida, viendo alrededor de ella la verdad pisoteada, vestida con los oropeles de la vanidad o la bajeza de los intereses de clase, aquella guerra no fue la nuestra”[13]. Lo que caracterizó a aquellos jóvenes fue su deseo de vivir todas las posibilidades de una realidad de la cual hasta ese momento sólo habían visto el lodo de las trincheras. Su común denominador, decía Bejamin Peret, será aquella sed de lo maravilloso, un maravilloso que “está por doquier, siempre, en todos los instantes. (Lo maravilloso) es, tendría que ser, la vida misma, siempre que no se transforme deliberadamente esta vida en algo sórdido como se ingenia en hacerlo esta sociedad con su escuela, su religión, sus tribunales, sus guerras, sus ocupaciones y liberaciones, sus campos de concentración y su horrible miseria material e intelectual”[14].

“Tal vez por ello
la escritura requiera
descifrar el filo de lo inenarrable
para inventar
desde el faro tutelar del corazón,
aquello que es porfía
desde los orígenes
de esa otra voz imprevisible,
que acecha,
oxida,
imanta
y extravía,
que es propia
en el oráculo cotidiano
de nuestra sangre
y es de todos.”[15]

Desde los futuristas hasta las surrealistas se identificaron con su época e intentaron marcarla con sus obras y sus vidas. Quisieron bajar a la poesía de su torre de marfil, ligarla a la vez con el conocimiento y con la acción, rehusaron la seguridad de los sistemas preestablecidos. Buscaban una profunda liberación del espíritu. Alzaban la imaginación y el inconformismo contra el imperio de la religión y la moral burguesa. André Breton en el manifiesto surrealista escribía “Únicamente la palabra libertad tiene el poder de exaltarme. Me parece justo y bueno mantener indefinidamente este viejo fanatismo humano. Sin duda alguna, se basa en mi única aspiración legítima. Pese a tantas y tantas desgracias como hemos heredado, es preciso reconocer que se nos ha legado una libertad espiritual suma. A nosotros corresponde utilizarla sabiamente. Reducir la imaginación a la esclavitud, cuando a pesar de todo quedará esclavizada en virtud de aquello que con grosero criterio se denomina felicidad, es despojar a cuanto uno encuentra en lo más hondo de sí mismo del derecho a la suprema justicia. Tan sólo la imaginación me permite llegar a saber lo que puede llegar a ser, y esto basta para mitigar un poco su terrible condena; y esto basta también para que me abandone a ella, sin miedo al engaño (como si pudiéramos engañarnos todavía más)...[16] Por ello nosotros

“Huiremos en un globo aerostático
hacia la nodriza del valor
y el obsequio de su calma nos mudará el plumaje.
Nuestro ánimo dejará caer las bolsas de la quietud.
Una pensativa fragancia de libertad
extraviará al hastío de no volar.”[17]

En el camino de liberar a la humanidad de todo tipo de opresión y explotación, queremos una poesía que sea a la vez un martillo, que trasforme, tanto como un espejo que refleje las contradicciones y las luchas de la época. Nosotras como mujeres que aspiramos a una sociedad socialista

“Parimos agujeros
así como relámpagos
para propiciar revoluciones.”[18]

y como Trotsky dijo frente a la muerte de el gran poeta Sergio Esenin “La revolución, ante todo, conquistará en dura lucha para cada individuo no sólo el derecho al pan sino también el derecho a la poesía.”[19]


Jazmín Jimenez


[1] BENJAMÍN, Walter, “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”.
[2] BRUCCOLERI, Nora “Volver” en “Manuscrito de los desterrados”.
[3] BRUCCOLERI, Nora, “Con otro nombre” en op. cit.
[4] TROTSKY, Leon, “Literatura y revolución”.
[5] BRUCCOLERI, Nora, “La palabra” en op. cit.
[6] BRUCCOLERI, Nora, “Volver” en op. cit.
[7] TROTSKY, Leon, op.cit.
[8] LENIN, Ilich, “Obras Completas”.
[9] BRUCCOLERI Nora, “Brújulas” en op. cit.
[10] BENJAMÍN, Walter, “Tesis de Filosofía de la Historia”.
[11] BRUCCOLERI, Nora, “No perdimos los pájaros” en op. cit.
[12] TZARA, Tristan “Manifiesto Dadá”.
[13] TZARA, Tristan, “Le surréalisme et l’après-guerre” (Conferencia de marzo de 1947).
[14] PÉRET, Benjamin, “La parole est à Péret”.
[15] BRUCCOLERI, Nora “Nuestra letra” en Op. cit.
[16] BRETON, André, “Primer Manifiesto del Surrealismo”.
[17] BRUCCOLERI, Nora, “Extravío” en op. cit.
[18] BRUCCOLERI, Nora, “Mujeres mariposas” en op. cit.
[19] TROTSKY, León, “En Memoria de Sergio Esenin”.

lunes, 30 de abril de 2012

Presentación del libro "Negradas" de Oscar Miremont

No podés faltar a esta cita con la historia y la poesía


La trata de negros en estas tierras empezó desde muy temprano, con la llegada de los primeros europeos. El primer negro que pisó el suelo americano fue un esclavo perteneciente a un  acompañante de Colón en su segundo viaje, y  como en Castilla estaba permitida la esclavitud, muchos de los castellanos que venían a éstas tierras en busca de riquezas trajeron esclavos negros que adquirían en Portugal.
Se calcula que desde principios del siglo XVI hasta la abolición de la  esclavitud a fines del siglo XIX fueron traídos  a América más de diez  millones de africanos, de los cuales la mitad de los embarcados  moría durante el viaje a consecuencia de los malos tratos.
Desde los inicios de la fundación de Mendoza se empezó la trata de africanos en nuestra provincia. En 1596 por primera vez aparece oficializada en Mendoza la venta de un esclavo… de 10 años, se lo vende por diez arrobas de vino, siendo su comprador  el convento de Santo Domingo, que por cierto no fue para liberarlo.  
Hacia 1613  a causa de la encomienda y la muerte del pueblo Huarpe el cabildo de Mendoza pide mil licencias (mil negros) para la ciudad, “debido a los pocos naturales que hay en ella”.
En 1802 el treinta por ciento de la población de Mendoza era negra, en Buenos Aires se calcula el mismo porcentaje, mientras que  en Tucumán  y Córdoba se cree  que el 50 por ciento de la población era afroamericana. Después con el mestizaje, las guerras de la independencia y las inmigraciones pareciera que en nuestras tierras nunca hubiesen existido negros.
Fueron herreros, carpinteros, hojalateros, zapateros, albañiles, sastres, panaderos, chocolateros, sombrereros, ejercieron como dentistas, sangradores, expertos en ventosas, vendieron para sus dueños frutas,  aceitunas, empanadas, escobas, velas, plumeros; Las mujeres fueron lavanderas, cocineras, amas de crías, sirvientas, planchadoras, cuando no las hicieron prostituir
Desde siempre los pensadores de la “argentinidad” no tuvieron en cuenta al africano como parte de nuestras raíces, en general se creyó que los argentinos descendíamos de barcos  blancos, europeos, sin darnos cuenta que de esos mismos barcos bajaron también aquellos hermanos nuestros que trajeron su memoria, su dolor, su música y su fuerza de trabajo
A través de estas poesías he querido homenajear a esos hombres y mujeres que “desaparecidos de la Historia” siguen viviendo en  nuestra sangre.
                                                                                    Oscar Miremont



SON BARATOS


          “Nicolás Pérez vende a don Jerónimo Márquez dos esclavos que
          heredó  de su padre. Una mujer llamada Paula de siete años en 250
          pesos, y el otro varón de 12 años, con los pies torcidos, llamado
          Juan Santos, en 100 pesos”   (1769)
          “Protocolo “  COMADRÁN RUIZ



El de los pies chuecos vale menos
porque no sirve para correr
ni para llevar la carga
y aunque es patituerto ya corcovea
y puede ubicar su esperma

Paula es mujer
a pesar de sus siete años
y de que sus pechos sean mera semilla

se lo acepto Sr. Márquez 
se que es menudita
pero ya es hembra de cuerpo entero
y aunque no conozca la sangre de cada mes
se la puede cruzar en cuatro o cinco calendarios más

No
no se le va a escapar el tullido
tampoco le va a realizar mandados
mas sirve para la cocina
y si le tiene paciencia también le puede escardar la lana

No le conozco padre
pero el muchacho es lúcido
su dentadura está firme
y es fuerte de las verijas

La más chica aún no está amansada
corre como choique
y se ríe de nada
pero eso también se cura





su madre supo parir como cabra
y ya tiene dos hermanas
que van por el mismo camino

No se va arrepentir Don Jerónimo
son  baratos
y se está llevando un regalo

Ya no me interesan
y han empezado a comer más de la cuenta

                                ************




SI LE ENSEÑAS A LEER A UN NEGRO

               “Los negros no eran admitidos en los establecimientos de enseñanza  y en
                Catamarca se llegó a azotar a un mulato por haber descubierto que sabía leer
                y escribir”                 Argentinos.    Jorge LANATA

                “Lo único que debería saber un esclavo es obedecer al amo y hacer lo que
                se le dice que haga”  “Relato de la vida…”    DORUGLASS


Si le enseñas a leer a un negro
no habrá forma de conservarlo
se convertirá en puma
se le espantarán los miedos
y una víbora se le afincará en el pecho

No
mejor que no sepa de vocales
ni de acentos que apuñalan
ni de sílabas oscuras como la pólvora

Se volverá intranquilo
preguntón
y empezará a reclamarte la lluvia
el mar
y también las tormentas

El negro perderá la sonrisa
no te responderá prontamente
y pretenderá comer más que el caballo

¿Dónde se ha visto
que el gusano vuele
o que los ratones se sienten en los pupitres?

Mejor que no
que no sepa del lápiz
del cuaderno que guarda un hacha entre sus hojas
o del libro que destroza a cobardes

Es preferible que se nuble con el alcohol
que se revuelque con negras
que le rece a sus diablos
o que se aburra cantando

Mejor el látigo
Sí, mejor el látigo

Porque si le enseñas a leer a un negro
el rencor se le infectará en sus ojos
y tú nunca más
estarás a salvo


                                                     ***********

ENVIDIO A LOS PÁJAROS
“Andrés Tejeda tendría hacia 1816 unos treinta años de edad, de carácter sombrío y de tan pocas palabras como notable de ingenio… los inventos eran su pasión… un hombre de pueblo, sin instrucción alguna. Tenía Tejeda un piano hecho por él en su totalidad de maderas del país, en sus ratos de ocio, se complacía en entonar cancioneros populares acompañándose con su piano. Inventó un despertador. Creó el primer batán de la Argentina para vestir exclusivamente al Ejército de los Andes, por este motivo San Martín le concedió el título de Ciudadano. Inventó un aparato para volar pero no funcionó y se rompió las dos piernas, muriendo algún tiempo después”                      Investigaciones  Históricas.        DRAGUI LUCERO


Yo,  Andrés Tejeda
mulato hijo de mulatos
que he visto la luz
entre las piedras de San Miguel de Panquehua
que crecí entre la jarilla y el chañar
yo, el molinero del pueblo
quiero volar

Mi carne tomó forma entre los pájaros
He visto al cóndor mandar en medio de las nubes
he acompañado el plomizo vuelo del águila
he copiado voces como lo hace la calandria
horas  pasé mirando el lento planear del gavilán

Mi casa era una casa de pájaros
que luchaban contra la soledad

Aprendí los primeros pasos junto al tordo azul
me hice adolescente con el jilguero
supe de la noche por  la lechuza vizcachera
aprendí a silbar contra el viento
junto con el chimango y  el benteveo

Me hice entre los pájaros

Por eso me duele este cuerpo piedra
estos brazos sin plumones
esta espalda sin alas

Me lastima esta carne que se entierra
estos huesos que se emploman
estas manos que se engarran

Quiero volar

Más allá de los montes
más allá de este río
más allá del desierto que nos pone cepos
más allá de ese mar del que hablaban mis abuelos

Quiero volar a la tierra de mis padres
conocer esos animales que pesan lo que tres carretas llenas
encontrarme con el león que acompañó a mis ancestros
descubrir esos guanacos con forma de árboles
escoltar a la pantera con su piel de noche
mirar a los ojos a los que habitan la sabana

Quiero saber del baobab
el árbol sagrado de la tierra antigua
besar esa sal
mojarme con esa lluvia
sentir el Siroco que me llena la cara

Quiero volar a esa tierra
la tierra antigua
la tierra de mi semilla
para besar ese suelo
donde la muerte no duele
y la vida
la vida azul
la vida pájaro
es tierna y generosa con  todos sus hijos


                                                  **********